La colaboración entre pares favorece el aprendizaje individual y colectivo, lo que permite al alumnado construir su propio conocimiento a través de dinámicas de trabajo en grupo e interacción. Para ello, hay que considerar algunas ideas clave a la hora de agrupar a los alumnos y alumnas y a la hora de distribuir roles dentro de los equipos.
Cómo formar equipos o grupos de aprendizaje
Para agrupar a los alumnos y alumnas en equipos, ten en cuenta algunas ideas clave:
- Tamaño del grupo. Valora previamente el número de personas que se necesitan para una actividad determinada, teniendo en cuenta un reparto equitativo y manejable de las tareas y las responsabilidades. Considera el trabajo por:
- Parejas: posibilita una organización rápida y eficaz. Es útil en momentos puntuales y facilita el paso del trabajo individual al trabajo en equipo.
- Grupos de tres personas: permite dinámicas ágiles y productivas en actividades que no requieran mucho tiempo. Es importante verificar que la participación sea igualitaria, pues, en ocasiones, dos personas pueden ponerse de acuerdo con facilidad mientras que la tercera queda al margen.
- Grupos de cuatro o cinco personas: este tipo de agrupamiento se recomienda en actividades complejas que requieren un reparto de tareas para alcanzar un objetivo común, como investigaciones, proyectos…
Se desaconseja formar grupos de más de cinco personas, pues a nivel interno suelen darse desequilibrios que dificultan el consenso y la toma de decisiones.
- Perfiles. Procura que el grupo de trabajo sea diverso y equilibrado en cuanto al número de chicos y chicas. Es recomendable valorar la afinidad entre los componentes, así como que en cada grupo haya tanto quienes puedan tener alguna dificultad como quienes puedan ayudar a avanzar a esas personas que necesitan apoyo.
Fíjate en este esquema, el cual representa un sistema de distribución que garantiza el equilibrio en los grupos partiendo del reconocimiento de tres subgrupos básicos:

Cómo definir los roles dentro de un equipo
Para propiciar el buen funcionamiento de los equipos y garantizar que todos los participantes se impliquen en la consecución del objetivo común, el aprendizaje colaborativo requiere que cada componente asuma un rol o función dentro del grupo. Los cuatro roles clave son:
- Orientador u orientadora, responsable de guiar el trabajo del equipo con el fin de alcanzar el objetivo o meta.
- Integradora o integrador, cuya misión es considerar las aportaciones de cada cual y plantear una propuesta que ayude a consensuar una respuesta de grupo.
- Secretario o secretaria, responsable de tomar nota de las ideas que vayan surgiendo, confirmar los acuerdos a los que se llegue y levantar acta de cada sesión.
- Supervisora o supervisor, persona que debe asegurar que todos y todas participan y se implican por igual en la tarea. Modera las conversaciones, controla los tiempos y garantiza que las reglas del debate se respetan.
Si quieres conocer y aplicar diferentes técnicas para propiciar el trabajo entre iguales, consulta el apartado "Técnicas colaborativas".