Competencias clave

Las competencias clave son el conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que el alumnado deberían desarrollar a lo largo de su vida. De acuerdo con la ley educativa en vigor, se considera que un alumno o alumna es competente cuando es capaz de aplicar de forma integrada los contenidos propios de cada enseñanza y etapa educativa con el fin de lograr la realización adecuada de actividades y la resolución eficaz de problemas complejos.

Si bien las habilidades cognitivas siguen presentándose como imprescindibles, las competencias clave son un elemento igualmente necesario para el desarrollo integral del alumnado. Por ello, se considera necesario ofrecerles escenarios de aprendizaje significativos que le permitan aprender, revisar y consolidar contenidos y destrezas básicas desde un enfoque práctico e interdisciplinar.

Las competencias clave tienen su origen en el Informe Delors (1996), en el que se establecían los cuatro pilares para una educación que pudiera seguir desarrollándose a lo largo de la vida: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir. Posteriormente, en 2006 se publicó la Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente. Dicho documento, considerado una herramienta de referencia para los Estados miembros, define ocho competencias clave y describe los conocimientos, capacidades y actitudes esenciales vinculadas a cada una de ellas.

En la actualidad, la Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa (Lomce) establece de nuevo ocho competencias clave:

Según el texto de la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, las competencias clave deben estar estrechamente ligadas a los objetivos definidos para cada etapa educativa. Asimismo, insiste en la necesidad de desarrollarlas desde todas las áreas y materias del currículo.

Para evaluar el grado de desarrollo competencial de los alumnos deben de tomarse como referencia los estándares de aprendizaje definidos en el currículo de cada una de las asignaturas, pues estos son “elementos de mayor concreción, observables y medibles” que permiten valorar lo que los alumnos saben y saben hacer.